Soy el mentiroso más fantástico que puedan imaginarse. Aunque si voy camino de la confitería, nunca le diría a nadie que me preguntara que voy a la librería. Es cierto que miento, siempre, claro esta, cuando se trata de no hacer daño a las personas que quiero, casi, pero no tanto, como un Leonard Zelig.
Por este motivo mentiría sobre si me gusta o no una estatua de plexiglás, un dado de acero o una exposición de fotografía.
Un día, una amiga que había ido conmigo todos los años de la escuela, que yo la tenia como a una hermana, que por ello era incapaz de pensar sexualmente en ella, que ni me pasaba por la cabeza imaginarme sus tetas, en el primer año de instituto, sin avisar ni nada, va y se me declara y me dice que me quiere con locura y que no puede vivir sin mi, que todo este tiempo ha estado amándome en secreto y todo eso. En mi mente quieta solo veía dos caminos para tomar y se iluminaban alternativamente sus carteles señalizadores, como en un motel de la Route 66: uno, rojo, me casaba con ella llevando una sacrificada vida de amor fingido y otro, verde, que elegí rápidamente, y fue decirle que era gay, que era un pedazo de gay que ella no se merecía.
De poco sirvió mi piadoso embuste cuando una semana después me pilló comiéndome a besos a una chica en San Esteban. Pensé en añadir lo de una bisexualidad contenida o reprimida, o algo por el estilo, decirle algo, salirle por peteneras, volver a mentirle, decirle que estaba probándome, pero no dije nada, guarde silencio.
Ella tampoco dijo nada, me miro con una tristeza que me dolía, como una quemadura. Yo, quieto, con mi cabeza apoyada en el hombro de la chica y medio enredado en su pelo, la vi alejarse hasta que se la trago la entrada de El Corte Ingles.
martes, 18 de mayo de 2010
viernes, 7 de mayo de 2010
El día que conocí a Holden Caulfield
Yo tuve más suerte que el jorobado bartlebys rastreador de bartlebys. No todos mis familiares han muerto y no tengo joroba, aunque si algún que otro trauma. Por lo demás, soy feliz a ratos, aunque cuando me dejo mi mujer pase siete días para morirme. Yo bebo toda la cerveza que puedo, me gusta el té y el café y de vez en cuando me lío algún cigarro y lo disfruto. Pero como les decía, yo tuve más suerte que el jorobado, porque yo a quien vi, en un autobús por la Quinta Avenida de Nueva York, no fue a Jerome David Salinger, sino al mismísimo Holden Caulfield. Y estoy seguro de que era él. Llevaba a su hermana cogida de la mano, estaban sentados en la última fila, no paraban de conversar y se reían, se reían continuamente.
viernes, 30 de abril de 2010
La vida misma
Ayer fui a recoger a Jesús al colegio. Como todos los días. Las monitoras del comedor ya se han quitado los jerseys de lana y los cuellos altos. Y no digo más.
–¿Que has hecho hoy en el cole? –le pregunto. Como todos los días.
–Tantas cosas que no me acuerdo –me responde. Como todos los días.
…
Yo iba pensando en mariposas blancas.
Jesús iba rodando un deportivo verde manzana de hotwheels por el muro que rodea el colegio.
De pronto, como no dándole importancia a la cosa me dice:
–Natalia se ha comido un moco porque quiere casarse con Alberto que se come los mocos.
–Que guarrería.
–Sí, casarse.
–No, comerse los mocos.
–Miguel se quiere casar con Noelia. Pero Noelia se quiere casar con Rafa. Rafa esta loquito por Laura y Laura se quiere casar con Raúl.
–¿Y Raúl, por quien se muere, Raúl?
–Raúl se quiere casar con Miguel porque juega bien al fútbol.
–La vida misma –digo para mí. –¿Oye? ¿Y tú?
–Yo… Martina se quiere casar conmigo. Pero yo no me quiero casar todavía.
Fuimos andando tranquilamente. Como todos los días. El rodando su coche por las paredes y yo pensando en mariposas blancas, la vida misma.
Cuando llegamos a casa le preparé un bocadillo de sobrasada y queso.
–¿Que has hecho hoy en el cole? –le pregunto. Como todos los días.
–Tantas cosas que no me acuerdo –me responde. Como todos los días.
…
Yo iba pensando en mariposas blancas.
Jesús iba rodando un deportivo verde manzana de hotwheels por el muro que rodea el colegio.
De pronto, como no dándole importancia a la cosa me dice:
–Natalia se ha comido un moco porque quiere casarse con Alberto que se come los mocos.
–Que guarrería.
–Sí, casarse.
–No, comerse los mocos.
–Miguel se quiere casar con Noelia. Pero Noelia se quiere casar con Rafa. Rafa esta loquito por Laura y Laura se quiere casar con Raúl.
–¿Y Raúl, por quien se muere, Raúl?
–Raúl se quiere casar con Miguel porque juega bien al fútbol.
–La vida misma –digo para mí. –¿Oye? ¿Y tú?
–Yo… Martina se quiere casar conmigo. Pero yo no me quiero casar todavía.
Fuimos andando tranquilamente. Como todos los días. El rodando su coche por las paredes y yo pensando en mariposas blancas, la vida misma.
Cuando llegamos a casa le preparé un bocadillo de sobrasada y queso.
domingo, 25 de abril de 2010
Ya no conoces a nadie
En Princeton lucia un hermoso sol apagado.
-Hola señorita. –Dijo Albert Einstein acostado en la cama blanca del hospital- Este dolor me esta matando.
-¿No me conoces? Soy Marilyn, Marilyn Monnnr… – le dijo mientras se levantaba un llamativo polo de listas de colores y dejaba sus hermosos pechos al aire.
-Hola señorita. –Dijo Albert Einstein acostado en la cama blanca del hospital- Este dolor me esta matando.
-¿No me conoces? Soy Marilyn, Marilyn Monnnr… – le dijo mientras se levantaba un llamativo polo de listas de colores y dejaba sus hermosos pechos al aire.
viernes, 16 de abril de 2010
Critica descarnada a “Asoma tu adiós” de Roberto Villar Blanco
Blanco, me gusta tu novela. El inicio de tu novela me gusta mucho. No, mejor, el inicio de tu novela me gusta en exceso… Willy, donde quiera que estes, si acaso estas, tu novela me gusta mucho. Mito, la novela de tu padre me gusta.
Willy, podría continuar como Félix Romeo en Amarillo:
Tu libro se llama "Asoma tu adiós".
La cubierta es de color canela.
En la cubierta hay una ilustración de Fernando Zobel.
Reunión familiar.
En la parte inferior de la cubierta aparece impreso en blanco sobre fondo canela el nombre de la editorial: PRE-TEXTOS.
…
Si yo escribiera tan bien como tu yo podría haber escrito este hermoso libro. (Esto suena cursi. Bueno).
Salir por la ventana es muy digno, para vivir o para morir, salir por la ventana es lo más digno que yo conozco. Mí admirado, ya me gustaría decir amigo, Bohumil Hrabal salio por una ventana. En definitiva salir por la ventana es literariamente perfecto.
El amor, la amenaza de perdida, la perdida de lo que más queremos nos lleva irremediablemente a la letanía. Trasforma nuestro pensamiento en un aspersor que vuelve siempre y siempre al mismo punto de partida hasta volvernos locos.
Blanco, tu novela (o la vida) es un pequeño aspersor en un rincón de un recogido jardín, que riega con palabras, con agua, el tiempo, la hierba y siempre vuelve al principio, para regar con otras palabras, con otra agua, el mismo tiempo, la misma hierba, para que al final nos demos cuenta, o no, que definitivamente estamos solos en esta, bella a veces, jodida vida.
Y nos moriremos, con suerte, antes que nuestros hijos, con la pena de que estaban solos y los dejamos solos.
“La vida es trágica o muy trágica” (W. A.)
Pero, merece la pena vivir, aunque solo sea por la gente que muere pronto, por Wayne Robinson, que cuando cometía una falta personal no levantaba una mano, levantaba las dos, por la Teoria de La Relatividad, por las películas de Woody Allen, de Jiri Menzel o de Eric Rohmer, por las aventuras del bravo soldado Svejk o las novelas de Bohumil Hrabal, por Marilyn y Monica Bellucci, por los cuentos de Sam Shepard, por unas inmensas, perfectas y adorables tetas o por unas mas pequeñas o por unas no tan perfectas, por la siesta y la siesta de Vincent Van Gogh, por ver a Meryl Street pelar una naranja en “Enamorarse”, por el pulpo de “El Agrio”… y por los hijos. Si, por los hijos.
Blanco, gracias por los tres ratos de “Asoma tu adiós”
Willy, podría continuar como Félix Romeo en Amarillo:
Tu libro se llama "Asoma tu adiós".
La cubierta es de color canela.
En la cubierta hay una ilustración de Fernando Zobel.
Reunión familiar.
En la parte inferior de la cubierta aparece impreso en blanco sobre fondo canela el nombre de la editorial: PRE-TEXTOS.
…
Si yo escribiera tan bien como tu yo podría haber escrito este hermoso libro. (Esto suena cursi. Bueno).
Salir por la ventana es muy digno, para vivir o para morir, salir por la ventana es lo más digno que yo conozco. Mí admirado, ya me gustaría decir amigo, Bohumil Hrabal salio por una ventana. En definitiva salir por la ventana es literariamente perfecto.
El amor, la amenaza de perdida, la perdida de lo que más queremos nos lleva irremediablemente a la letanía. Trasforma nuestro pensamiento en un aspersor que vuelve siempre y siempre al mismo punto de partida hasta volvernos locos.
Blanco, tu novela (o la vida) es un pequeño aspersor en un rincón de un recogido jardín, que riega con palabras, con agua, el tiempo, la hierba y siempre vuelve al principio, para regar con otras palabras, con otra agua, el mismo tiempo, la misma hierba, para que al final nos demos cuenta, o no, que definitivamente estamos solos en esta, bella a veces, jodida vida.
Y nos moriremos, con suerte, antes que nuestros hijos, con la pena de que estaban solos y los dejamos solos.
“La vida es trágica o muy trágica” (W. A.)
Pero, merece la pena vivir, aunque solo sea por la gente que muere pronto, por Wayne Robinson, que cuando cometía una falta personal no levantaba una mano, levantaba las dos, por la Teoria de La Relatividad, por las películas de Woody Allen, de Jiri Menzel o de Eric Rohmer, por las aventuras del bravo soldado Svejk o las novelas de Bohumil Hrabal, por Marilyn y Monica Bellucci, por los cuentos de Sam Shepard, por unas inmensas, perfectas y adorables tetas o por unas mas pequeñas o por unas no tan perfectas, por la siesta y la siesta de Vincent Van Gogh, por ver a Meryl Street pelar una naranja en “Enamorarse”, por el pulpo de “El Agrio”… y por los hijos. Si, por los hijos.
Blanco, gracias por los tres ratos de “Asoma tu adiós”
martes, 6 de abril de 2010
Hoy mi mujer ha venido a verme
Hoy mi mujer ha venido a verme. Esta guapa. Me ha traído un libro de de Herta Müller. Un bonito libro verde con un gran titulo en rosa “El hombre es un gran faisán en el mundo”. He leído en voz alta la primera frase del primer capitulo: “En torno al monumento a los caídos han crecido rosas” y lo he dejado encima de la mesilla. Desde cualquier sitio de la habitación se puede leer el titulo. Desde la puerta “El hombre es un gran faisán en el mundo”. Desde la ventana “El hombre es un gran faisán en el mundo”. Recostado en la cama “El hombre es un gran faisán en el mundo”. Sentado en el sillón de escai “El hombre es un gran faisán en el mundo”. Me ha traído también un libreta de notas, con una gomita negra y todo, para que no se abra, que da pena escribir en ella.
Mi mujer me ha dado un beso en la frente y se ha marchado enseguida.
Abro la libreta de notas, da pena escribir en esta libreta, y escribo: “La vida ideal se viviría en los decorados que traen las cajitas de manzanilla”.
Mi mujer me ha dado un beso en la frente y se ha marchado enseguida.
Abro la libreta de notas, da pena escribir en esta libreta, y escribo: “La vida ideal se viviría en los decorados que traen las cajitas de manzanilla”.
sábado, 27 de febrero de 2010
Ramón recuerda perfectamente como eran las cacas de su perro
Ramón recuerda perfectamente como eran las cacas de su perro. Había recogido muchas con una bolsita de plástico en el jardín de la biblioteca de un viejo dogo bien alimentado que se empeño su mujer en regalarle. Grandes, blanditas y calientes.
Ramón se caso muy joven con la peluquera de su madre con la que tiene dos hijos. Al poco de nacer Samuel, su segundo hijo, pensó irse de casa para no volver, y cruzando la calle con su perro un autobús escolar se lo llevo por delante.
El perro murió y él estuvo muy cerca de perder la vida.
A pasado un año y hoy va a cruzar la calle para ir al cine con toda su familia.
Ramón no tiene nada en su cabeza, ni tan siquiera su nombre -eso es lo que dicen-. Pero Ramón recuerda perfectamente como eran las cacas de su perro. Grandes, blanditas y calientes.
Ramón se caso muy joven con la peluquera de su madre con la que tiene dos hijos. Al poco de nacer Samuel, su segundo hijo, pensó irse de casa para no volver, y cruzando la calle con su perro un autobús escolar se lo llevo por delante.
El perro murió y él estuvo muy cerca de perder la vida.
A pasado un año y hoy va a cruzar la calle para ir al cine con toda su familia.
Ramón no tiene nada en su cabeza, ni tan siquiera su nombre -eso es lo que dicen-. Pero Ramón recuerda perfectamente como eran las cacas de su perro. Grandes, blanditas y calientes.
miércoles, 6 de enero de 2010
Jesús y Teresa, y el caracol y la hoja y el coche y la silla y la mesa y el arbol y el sol y...
Jesús tiene cinco años
y hoy va vestido de azul
Teresa tiene casi tres años
y hoy va vestida de fresa
y dice Jesús:
-El caracol va siempre vestido de caracol,
la hoja de hoja,
el sol de sol,
el coche de coche,
la silla de silla,
el árbol de árbol,
la mesa de mesa,
la calle de calle.
Y sigue diciendo Jesús:
-La cosas y los animales siempre van vestidos
de si mismos (me lo dice a su manera).
Jesús mañana se vestirá
de azul o no
Teresa mañana se vestirá
de fresa o no
Jesús va vestido de Jesús.
Teresa va vestida de teresa.
O no.
y hoy va vestido de azul
Teresa tiene casi tres años
y hoy va vestida de fresa
y dice Jesús:
-El caracol va siempre vestido de caracol,
la hoja de hoja,
el sol de sol,
el coche de coche,
la silla de silla,
el árbol de árbol,
la mesa de mesa,
la calle de calle.
Y sigue diciendo Jesús:
-La cosas y los animales siempre van vestidos
de si mismos (me lo dice a su manera).
Jesús mañana se vestirá
de azul o no
Teresa mañana se vestirá
de fresa o no
Jesús va vestido de Jesús.
Teresa va vestida de teresa.
O no.
domingo, 3 de enero de 2010
El leñador
Cuando el leñador supo que ya no volvería a ver a sus hijos, que ya no saldria jamas de aquel bosque oscuro, grito:
-¡Luna tragame!
Y la luna, ni corta, ni perezosa, se lo trago.

La mejor luna, sin duda, la de un amigo. Leandro Banegas. http://users.spanteladsl.net/~leand/
-¡Luna tragame!
Y la luna, ni corta, ni perezosa, se lo trago.

La mejor luna, sin duda, la de un amigo. Leandro Banegas. http://users.spanteladsl.net/~leand/
sábado, 28 de noviembre de 2009
Setenta y ocho plátanos y cincuenta huevos duros
A See More Glass
Dormíamos en habitaciones separadas y todo. Si, mi mujer y yo, dormíamos en habitaciones separadas mucho antes de que yo me pegara un tiro y tuviera que venir aquí a recuperarme.
Anoche soñé, bueno, desde el incidente sueño todas las noches, que Muriel no se pudo matricular en el conservatorio porque la gata había parido en el chelo. Hacia un calor de tapia blanca con geranios y yo estaba esperando el autobús de la costa. Una palmera a mi lado dejaba caer dátiles maduros. Me parece ver a lo lejos el autobús llegar, pasa el tiempo, al menos esos me parece y veo el autobús que sigue llegando. Va lleno de gente, de sombrillas, de flotadores, de cubos y palas. A mi me parece lleno de arena, como un gran reloj y por una de las ventanillas chorrea.
Se abre la puerta delantera del autobús y el conductor encabronado:
–¡Eh! Tú ¿Subes?
–Sí, claro que sí. ¿Puedo?
Voy en un autobús azul, la sal se respira, y al llegar al mar descarga la arena en la playa, como un volquete, como una barcaza llena de soldados en las playas de Normandia. Yo creo encontrar la respuesta de por que hay tanta arena a la orilla del mar y siento caer dátiles maduros sobre mi ombligo.
Muriel toca todas las mañanas, con los gatitos dentro, el chelo en las ruinas de una biblioteca incendiada.
El gallo de la veleta, que es negro como el carbón y que se pasa las noches en vela me ha picoteado la oreja y me despierto.
Desde lo del incidente hay cosas que me cuestan mucho recordarlas, pero nada como intentar recordar un sueño terrible que al despertar no se ha recapitulado.
No se cuando volveré a ver a Muriel.
Dormíamos en habitaciones separadas y todo. Si, mi mujer y yo, dormíamos en habitaciones separadas mucho antes de que yo me pegara un tiro y tuviera que venir aquí a recuperarme.
Anoche soñé, bueno, desde el incidente sueño todas las noches, que Muriel no se pudo matricular en el conservatorio porque la gata había parido en el chelo. Hacia un calor de tapia blanca con geranios y yo estaba esperando el autobús de la costa. Una palmera a mi lado dejaba caer dátiles maduros. Me parece ver a lo lejos el autobús llegar, pasa el tiempo, al menos esos me parece y veo el autobús que sigue llegando. Va lleno de gente, de sombrillas, de flotadores, de cubos y palas. A mi me parece lleno de arena, como un gran reloj y por una de las ventanillas chorrea.
Se abre la puerta delantera del autobús y el conductor encabronado:
–¡Eh! Tú ¿Subes?
–Sí, claro que sí. ¿Puedo?
Voy en un autobús azul, la sal se respira, y al llegar al mar descarga la arena en la playa, como un volquete, como una barcaza llena de soldados en las playas de Normandia. Yo creo encontrar la respuesta de por que hay tanta arena a la orilla del mar y siento caer dátiles maduros sobre mi ombligo.
Muriel toca todas las mañanas, con los gatitos dentro, el chelo en las ruinas de una biblioteca incendiada.
El gallo de la veleta, que es negro como el carbón y que se pasa las noches en vela me ha picoteado la oreja y me despierto.
Desde lo del incidente hay cosas que me cuestan mucho recordarlas, pero nada como intentar recordar un sueño terrible que al despertar no se ha recapitulado.
No se cuando volveré a ver a Muriel.
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